La eternidad algo aburrida, sin importar cuanto lo pienses sabes que todo lo que alguna vez existió y existirá desaparecerá con el tiempo, y te verás obligado a presenciarlo. La humanidad es el entretenimiento más abundante en esta existencia vacía, puedes pasar unos cuantos billones de años viendo diferentes vidas y como todas las historias se entrelazan en lo que ellos llamar destino. Conozco todo tipo de historias, Las de héroes que murieron creyendo hacer lo correcto, las de villanos que destruyeron todo por codicia, historias de misterios y de horror las cuales vivieron las víctimas. Algunas historias son más cortas que otras, y otras más tranquilas y pacíficas. Pero toda historia tiene su fin, y el de la humanidad es algo digno de contar, la historia del último ser humano, o más bien el final de su vida.
Antes de Contar como termina una vida debes saber cómo vio la luz de este mundo, un mundo que por esos años era una guerra constante por supervivencia. El sol ardía en el cielo con tanta intensidad que los hogares de sus habitantes se volvieron subterráneos, los guerreros de cada pueblo luchaban por los pocos suministros que sus antepasados habrían dejado. En una pequeña casa echa de tierra y barro, un llanto hizo eco en las cavernas, una nueva vida había logrado triunfar sobre la muerte en el parto, y la primera luz que esta vida vio fue la de la luna en la soledad del exterior.
Una niña que por capricho de su servidor fue salvada del abandono en el frio de la noche por un viajero que buscaba mejores fortunas. Durante algunos años la pequeña fue tratada como un producto, una mascota para la venta, lo cual no funciono para el viajero y decidió adoptarla cuando noto su utilidad para el robo y chantaje. El hombre la crio como una herramienta, le enseño el arte del combate, escritura y lectura, o al menos lo necesario para sobrevivir en la dura realidad que afrontaban cada día. Con el tiempo el hombre tomo cariño de su pequeña herramienta, y ese afecto le costó su vida, dejando sola a una joven y extravagante chica.
El tiempo no se detiene. Los viajes que alguna vez hizo con quien ella llamaba padre terminaron, pero eso no la detuvo de seguir la misma vida del hombre con cual vivió. A diferencia de sus anteriores viajes la chica buscaba la extravagancia del pasado y por una serie de descuidos se encontró con una vieja biblioteca. Por un tiempo llamo este lugar hogar y lo que en un momento uso como combustible para el fuego de las frías noches le llamo la atención. Al principio se le era difícil leer grandes líneas, o al menos más grades de las dos o tres palabras que ella acostumbraba a leer en las latas de comida. Con el tiempo las aventuras de seres ficticios llenaron la mente de la chica, aprendió que partes del cuerpo podía golpear para causar más daño en aquellos que la querían agredir, a fabricar herramientas que nunca hubiera podido imaginar... Su mente despertó y la preparo para al acontecimiento que la convirtió en la última de su especie.
En sus manos sostiene el último libro que pudo rescatar de una humanidad moribunda. Encerrada y sin escapatoria en un lugar que mantiene al último ser humano a salvo del ambiente toxico del planeta. Sin saber lo que ocurrió realmente la chica se pregunta si alguien habría sobrevivido a los tres días de explosiones y temblores a las afueras del bunker perdido. Pero el resto de la historia es más triste. La agonía de la soledad de una mujer que no esperara la inanición y muere en las manos del último ser humano... Ella misma.